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¿Cuál es el tratamiento para el Melanoma?

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Con respecto al tratamiento del melanoma la detección precoz constituye la principal medida a tomar.

El dermatólogo es quien determina si una lesión es sospechosa de melanoma. Si existe la sospecha, el dermatólogo realizará una biopsia de la lesión. En caso de que la biopsia confirme que se trata de un melanoma, el tratamiento dependerá del espesor o grosor del tumor. Se realizará un examen físico completo y evaluación oftalmológica.

El tratamiento comienza con la extirpación quirúrgica del melanoma y de piel sana adyacente para asegurar que ninguna célula del tumor quede en la piel. La indicación de técnicas de imagen como radiografía de tórax, tomografia axial computadorizada (TAC), imagen por resonancia magnética (IRM), tomografía por emisión de positrones (PET) o gammagrafía ósea, dependerá también del espesor del melanoma y por ende la probabilidad de extensión a otros órganos. El melanoma que se localiza en la epidermis se conoce como melanoma in situ, y la cirugía produce una tasa de curación cercana al 100%. Si el melanoma es de mayor grosor es más probable que alcance vasos sanguíneos o linfáticos y se extienda a otros órganos (metástasis).

Primero se extiende a los ganglios linfáticos. Es posible identificar y estudiar el ganglio linfático al cual drena el melanoma a través de un procedimiento llamado biopsia de ganglio centinela. Este procedimiento se realiza también dependiendo del espesor del melanoma y por ende la probabilidad de que existan o no metástasis. Cuando existen metástasis las opciones de tratamiento incluyen cirugía, inmunoterapia (interferón 2a y vacunas); radioterapia o quimioterapia, las cuales se aplicarán según la edad y estado general del paciente, localización y número de metástasis. En este caso el manejo estará a cargo de un equipo multidisciplinario que incluye al dermatólogo, cirujano oncólogo, médico oncólogo y radiólogos entre otros.

En resumen, el melanoma es un tumor de piel curable en etapas tempranas, antes de que se extienda a las capas más profundas de la piel. Los dermatólogos recomendamos el autoexamen periódico de la piel del cuerpo entero cada 2-3 meses para detectar cambios. Pacientes con factores de riesgo deben ser examinados por un dermatólogo cada 6-12 meses, aplicando técnicas de dermatoscopia (microscopía por epiluminiscencia) y/o digitalización de imágenes, según el caso.